Escribe: Wilder A. Sánchez Sánchez
En Cuba, cada dos años y medio se
realizan elecciones parciales en las que los ciudadanos eligen a quienes serán sus
representantes en los órganos de gobierno local (Asambleas Municipales del
Poder Popular), y cada cinco años se efectúan elecciones generales para las
instancias provinciales de gobierno (Asambleas Provinciales del Poder Popular)
y para los organismos de poder y de gobierno nacional: la Asamblea Nacional del
Poder Popular y el Consejo de Estado (incluyendo los cargos de Presidente y
Vicepresidentes de la República). Sin
embargo, los medios de comunicación burgueses de todo el mundo, los políticos y
analistas políticos de derecha ocultan y tergiversan esta realidad y no cesan
de pregonar que en Cuba no hay democracia sino la dictadura del partido
comunista, o, peor, de los Castro; la desinformación es de tal magnitud que,
incluso, muchos políticos y periodistas considerados de izquierda dicen que el
sistema político cubano es una dictadura.
Para entender el sistema electoral
cubano y cómo se ejerce la democracia representativa, primero se tiene que
saber cuál es la división político-administrativa del país y qué es el Poder
Popular. La República de Cuba se divide
en 15 provincias, más el Municipio Especial Isla de la Juventud; las
provincias, a su vez, se subdividen en municipios (en el Perú equivaldrían a
los distritos), haciendo un total de 168 municipios. Antes
de cada proceso eleccionario y sólo con este fin, en cada municipio se crean
circunscripciones electorales en base a la cantidad de habitantes: una circunscripción
debe tener 200 habitantes como mínimo y 3,000 como máximo, y en la mayoría de
circunscripciones se establecen áreas para posibilitar la masiva participación
de los vecinos en asambleas de nominación, en las que los propios electores proponen
y nominan sus candidatos.
El sistema del Poder Popular
comprende un conjunto de órganos y dependencias estatales vinculados entre sí,
a nivel local (municipal), provincial y nacional. En cada uno de los 168 municipios (distritos)
de Cuba el máximo órgano local del Poder del Estado es la Asamblea Municipal
del Poder Popular, que está integrada por delegados de cada una de las
circunscripciones electorales del municipio, elegidos mediante voto directo y
secreto de los ciudadanos residentes en el territorio del municipio. En cada una de las 15 provincias de Cuba el
máximo órgano del Poder del Estado es la Asamblea Provincial del Poder Popular,
que la integran delegados de cada uno de los municipios de la provincia, elegidos
por voto directo y secreto de los electores residentes en el ámbito provincial. A nivel nacional el máximo órgano del Estado
es la Asamblea Nacional del Poder Popular, que es la única institución que
tiene potestad constituyente y de dar leyes; está integrada por diputados
elegidos por los ciudadanos de todo el país mediante voto directo y secreto. A
su vez, el día de su instalación, la Asamblea Nacional elige, de entre sus diputados,
al Consejo de Estado (compuesto por el Presidente de la República, un Primer
Vicepresidente, cinco Vicepresidentes, un Secretario y 23 miembros más). Luego, la Asamblea Nacional, a propuesta del
Presidente del Consejo de Estado, designa al Primer Vicepresidente, a los
Vicepresidentes, al Secretario y demás miembros del Consejo de Ministros, que
viene a ser el Poder Ejecutivo de la nación.
El sistema electoral cubano tiene el
carácter de democracia representativa, pero va mucho más allá de los límites de
la democracia representativa burguesa existente en países capitalistas, pues
incorpora en todo lo posible las formas de democracia directa y socialista, promoviendo
la participación real de los ciudadanos, desde la postulación de los candidatos
por los propios electores hasta el control de éstos sobre sus representantes
elegidos mediante los mecanismos de rendición de cuenta y de la revocatoria.
Para entender mejor las
características del sistema electoral cubano y cómo se ejerce la democracia
representativa habría que compararlos con cualquiera de los sistemas
electorales de los países capitalistas.
En este artículo se hace la comparación con el sistema peruano; las
diferencias entre uno y otro podrán ser coincidentes o muy similares si se
tomara a otro país capitalista para establecer el parangón.
DEMOCRACIA EN CUBA Y EN EL PERÚ
DEMOCRACIA REPRESENTATIVA
EN EL PERÚ
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DEMOCRACIA REPRESENTATIVA
EN CUBA
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Se es ciudadano y se tiene derecho a elegir o
ser elegido a partir de los 18 años de edad.
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Se es ciudadano y se tiene derecho a elegir o
ser elegido a partir de los 16 años de edad.
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La inscripción es universal pero pagada.
Las listas de electores se publican en cada circunscripción antes de cada proceso electoral.
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La inscripción es universal, automática y gratuita para todos los ciudadanos. Las listas de electores se publican en cada circunscripción antes de
cada proceso electoral.
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Para ejercer los cargos en el Gobierno Nacional, en
el Congreso, en los Gobiernos Regionales y en los Gobiernos Municipales,
compiten partidos políticos (siempre que hayan reunido las firmas necesarias,
se hayan inscrito y no hayan sido tachados).
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Para ejercer los cargos en las Asambleas Municipales
del Poder Popular, en las Asambleas Provinciales del Poder Popular y en la
Asamblea Nacional del Poder Popular (y por ende en el Consejo de Estado)
participan los ciudadanos.
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Los candidatos a presidente, vicepresidentes,
congresistas, gobernadores regionales, consejeros regionales, alcaldes y
concejales son postulados (nominados) por los partidos políticos, no por la
población. Por tanto, es necesario
estar afiliado a un partido o movimiento político para poder ser candidato. Los ciudadanos que no militan en algún
partido, que son la inmensa mayoría, no tienen ninguna posibilidad o muy poca
posibilidad de ser candidatos, salvo que sean invitados por algún partido.
Además, los candidatos de los partidos los deciden
las cúpulas partidarias, generalmente de entre los propios miembros de tales
cúpulas, aunque después se hagan elecciones internas, como regula la nueva
ley electoral.
En lo único que sí tienen participación y decisión
los ciudadanos electores es el día de las elecciones, para elegir al
presidente, congresistas, presidentes regionales (gobernadores), alcalde o regidores,
de entre los candidatos a tales cargos presentados por los diversos partidos
que compiten.
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Los candidatos a delegados de las Asambleas Municipales
del Poder Popular (mínimo 2 y máximo 8 candidatos por cada circunscripción
electoral de cada municipio) son propuestos y nominados directamente por los
ciudadanos electores en asambleas públicas de las diversas áreas (zonas
vecinales) que componen cada circunscripción electoral, y después, el día de
las elecciones, los ciudadanos vuelven a participar para elegir, mediante
voto directo y secreto, a sus delegados a tales asambleas municipales.
Cada 5 años, los ciudadanos también eligen, de entre
los candidatos presentados (nominados) por las asambleas municipales, a los
delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular. Asimismo, cada 5 años también eligen, de
entre los candidatos nominados por las asambleas municipales, a los diputados
a la Asamblea Nacional del Poder Popular, que es el máximo órgano del Estado.
Por tanto, los candidatos no son propuestos ni
elegidos por el Partido Comunista u otros partidos. (El Partido Comunista no
postula ni elige). Cada ciudadano
puede ser candidato sin necesidad de estar afiliado al PCC.
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Hay intensas y costosas campañas electorales. Los partidos gastan sumas millonarias en
las campañas. Estos gastos los tienen
que cubrir los candidatos (en función al orden de ubicación en las listas de
candidatos); y se permite que no sólo los militantes y simpatizantes de cada
partido den cuotas o aportes, sino también que personas jurídicas (léase
empresas o entidades privadas) den donaciones a los partidos o a los
candidatos para financiarlos. Por tanto, prácticamente sólo los millonarios y
pudientes, o quienes reciben financiamiento de entidades privadas pueden
candidatear, mientras la inmensa mayoría de ciudadanos nunca pueden ser
candidatos, salvo algunos líderes sociales o ambientalistas muy conocidos o que
tienen cierto grado de popularidad entre la población por su trayectoria.
Por lo tanto, varios partidos y muchos de los candidatos
resultan condicionados por intereses privados (incluso extranjeros), y pueden
ser objeto de soborno y estar inmersos en corrupción, como ha quedado
evidenciado en el escandaloso caso relacionado con la transnacional Odebrecht
de financiar campañas de ciertos candidatos a cambio de recibir concesiones
de obras sobrevaluadas.
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No existen campañas electorales. Los candidatos no pueden realizar ninguna
actividad en favor de su candidatura.
La difusión de las fotos y las biografías de los candidatos la
realizan las comisiones electorales en cada circunscripción, sin que los candidatos
tengan necesidad de hacer gastos para tal difusión. Por tanto, cualquier sencillo morador de
cualquier barrio o caserío, o cualquier humilde trabajador o trabajadora,
tiene muchísimas más posibilidades de ser candidato o candidata y de resultar
elegido(a) a las diversas instancias de poder y de gobierno.
Por lo tanto, los candidatos se deben a los vecinos,
a los electores de sus respectivas circunscripciones y a las organizaciones
de masas; no están condicionados por intereses privados.
Los candidatos a nivel nacional y provincial tienen
encuentros y reuniones con los electores de su distrito electoral – lo que
podría denominarse campaña electoral – pero lo hacen juntos, excluyendo toda
forma de promoción y competencia individual.
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Una campaña electoral es en realidad una guerra
electoral, y es totalmente desigual entre los diversos partidos que postulan,
e incluso entre los diversos candidatos de un mismo partido: el que tiene más
dinero o ha logrado mayor apoyo económico de ciertas empresas coloca y
difunde más propaganda a su favor: paga más anuncios televisivos, radiales o
impresos, se desplaza por más lugares y hasta da regalos a cambio de votos
(aunque esto lo prohíba la nueva ley).
Además, varios partidos y candidatos incurren en
demagogia, ofreciendo obras u otros beneficios a la población, sabiendo que
no las cumplirán más tarde o que no son de competencia del cargo al que
postulan.
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La difusión de las candidaturas de los miles de
candidatos se hace en condiciones de igualdad para todos ellos: en los mismos
lugares públicos, en el mismo tipo y tamaño de afiches, con el mismo tipo y
tamaño de letra, etc. La difusión de
las candidaturas la hacen las Comisiones Electorales y consiste en colocar
las fotos de los candidatos con sus respectivas biografías, señalando sus
méritos y utilizando un lenguaje directo para que no parezca que se quiere
dar preferencia a ciertos candidatos y no a otros.
Los candidatos no tienen necesidad de gastar nada
para que se difundan sus candidaturas.
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El sufragio es obligatorio. Los ciudadanos que no votan están sujetos a
pagar una multa.
A pesar de esta penalidad, siempre hay un alto
porcentaje de abstencionismo. En las elecciones presidenciales 2016 (primera
vuelta), de 22’331,772 electores hábiles, no votaron 4’032,242 (18.06%); de
los 18’299,530 que sí votaron, hubo 15’133,545 votos válidos, 2’192,660 votos
blancos (11.98%) y 973,325 votos nulos (5.32%); en la segunda vuelta, de
22’881,645 electores hábiles, no votaron 4’558,460 (24.885%); de los
18’323,185 que sí votaron, 17’133,170 fueron votos válidos, 149,440 votos
blancos (0.82%) y 1’040,575 votos nulos (5.68%).
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El sufragio es voluntario. No se establecen multas por no votar.
A pesar de que nadie está obligado a acudir a votar,
la concurrencia de los ciudadanos a las urnas es masiva; en la mayoría de
procesos eleccionarios realizados desde 1976 el abstencionismo no sobrepasaba
el 5%. En las elecciones del 11 de
marzo del 2018, en las que fueron elegidos los 605 diputados de la Asamblea
Nacional, de 8’639,839 ciudadanos habilitados, votaron 7’399,891 (85.65%); de
estos sufragios, los votos válidos fueron el 94.42%, votaron en blanco 4.32%
y sólo 1.26% fueron votos nulos.
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El día de las elecciones los locales de votación son
custodiados por soldados o policías.
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El día de las elecciones las ánforas de cada mesa
(en Cuba se las llama urnas) son custodiadas simbólicamente por niños, por
escolares (los pioneros).
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Antes del sufragio, los miembros de mesa son quienes
verifican que las ánforas estén vacías y que no haya propaganda electoral en
la cámara secreta. Esto lo hacen ante
los personeros de cada partido solamente.
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Antes del sufragio, los miembros de mesa invitan al
público a comprobar que las urnas estén completamente vacías, antes de
proceder a sellarlas y ponerlas en custodia de los niños que las cuidarán
durante toda la jornada.
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El voto es totalmente secreto.
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El voto es totalmente secreto.
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Al concluir la votación se realiza el escrutinio a
puertas cerradas, en presencia solamente de los personeros de los partidos
acreditados.
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Al concluir la votación se realiza el escrutinio en
forma pública. Además de los
ciudadanos cubanos lo pueden presenciar los diplomáticos, los periodistas y
los visitantes extranjeros.
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Los resultados finales de cada mesa, con los votos
obtenidos por cada candidato, así como también los votos nulos y en blanco,
son publicados en cada centro electoral.
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Los resultados finales de cada mesa, con los votos
obtenidos por cada candidato, los votos nulos y los votos en blanco son expuestos
en cada centro electoral y en otros lugares de cada circunscripción.
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Los alcaldes y concejales distritales y
provinciales, así como los presidentes regionales y consejeros, los
congresistas, y el Presidente y vicepresidentes de la República son elegidos
directamente mediante el voto secreto de los ciudadanos, de entre las listas
de candidatos presentadas por los diversos partidos o agrupaciones políticas
que quedaron habilitadas para participar en el proceso electoral.
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Los delegados a las Asambleas Municipales del Poder
Popular son elegidos directamente por el voto secreto de los ciudadanos de
las respectivas circunscripciones, a razón de un delegado por cada
circunscripción electoral del municipio.
Para resultar elegidos necesitan haber sacado más del 50% de los votos
válidos.
Hasta 1992, las Asambleas Provinciales del Poder
Popular y la Asamblea Nacional del Poder Popular eran integradas por personas
elegidas por las Asambleas Municipales del Poder Popular; es decir, eran
elecciones de segundo grado. En ese año se reformó la Constitución y la ley
electoral, y de allí en adelante las Asambleas Municipales del Poder Popular
deciden quiénes serán los candidatos a las Asambleas Provinciales y a la
Asamblea Nacional, pero todos ellos son sometidos a elección por los
ciudadanos de los respectivos distritos electorales. La mitad de los candidatos son delegados de
circunscripción (municipio o distrito); la otra mitad pueden ser otros
ciudadanos de la localidad, o dirigentes nacionales o territoriales propuestos
por las organizaciones de masas. Las
propuestas para integrar las listas de candidatos las hacen las Comisiones de
Candidaturas, teniendo en cuenta en tales listas a delegados de las AMPP y a
miembros de las diversas organizaciones de la sociedad civil (sindicatos
obreros, organizaciones campesinas, organizaciones estudiantiles, etc.), y
las someten a consideración de las respectivas AMPP. Luego, las Asambleas
Municipales del Poder Popular aprueban y deciden (o sea, nominan) a quiénes
presentarán como candidatos a delegados a las Asambleas Provinciales y como candidatos
a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Finalmente, son los
electores quienes eligen, mediante voto directo y secreto, a los delegados y
a los diputados.
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Representatividad por habitante en el
Parlamento. La población del Perú era
de 31’488,625 habitantes al 30.6.2016 (INEI, 11.7.2016). El Congreso tiene 130 congresistas. Por lo tanto, un congresista representa a
242,220 peruanos.
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Representatividad por habitante en el
Parlamento. La población de Cuba es de
11’200,000 habitantes. La Asamblea
Nacional del Poder Popular tiene 605 diputados. Por lo tanto, un diputado representa a 18,512
cubanos.
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Representatividad territorial en el Congreso. En las elecciones generales se elige a
cierto número de congresistas o diputados por cada departamento, en base a la
población departamental. Los
departamentos son territorios mucho más amplios que las provincias, pues un
departamento está constituido por varias provincias. Sí hay representatividad por departamento,
pero no hay representatividad por provincias y mucho menos por distritos en
el Congreso de la República.
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Representatividad territorial en el Parlamento. En las elecciones generales corresponde
elegir dos diputados al Parlamento o Asamblea Nacional por cada uno de los
municipios (distritos) en que se divide políticamente el país. De los 605 diputados que conforman la nueva
Asamblea Nacional del Poder Popular y que toman posesión el 18 de abril, todos
ellos representan a los 168 municipios (hay más de 2 representantes por
municipio porque varios de ellos, como por ejemplo 14 de los 15 municipios de
la provincia de La Habana, están subdivididos en distritos electorales que
eligieron sus respectivos diputados).
Por lo tanto, la representatividad geográfica es muchísimo más alta
que en el Perú.
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Representatividad de las organizaciones de masas o
de bases en el Congreso. En el Perú,
las comunidades indígenas y campesinas, las organizaciones de obreros u otras
no tienen representantes en el Congreso porque la ley electoral no establece
que las organizaciones de masas propongan listas de candidatos a
congresistas. Si bien es cierto pueden
salir electos algunos congresistas procedentes de estas organizaciones, es
porque algunos partidos (generalmente de izquierda) los consideraron en sus
listas de candidatos al Congreso y obtuvieron los votos necesarios para salir
elegidos.
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Representatividad de las organizaciones masas o de
bases en el Parlamento. En Cuba, las
organizaciones de masas (Central de Trabajadores de Cuba, Comités de Defensa
de la Revolución, Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Federación de
Mujeres Cubanas, Federación de Estudiantes Universitarios y Federación de Estudiantes
de Enseñanza Media) tienen diputados que las representan en la Asamblea
Nacional; estas organizaciones los seleccionaron como pre-candidatos y luego
las 168 asambleas municipales (AMPP) del país los nominaron como candidatos a
diputados.
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El Presidente, Primer Vicepresidente y Segundo
Vicepresidente de la República son elegidos directamente mediante voto
secreto de los electores, de entre las planchas presidenciales de candidatos
presentadas por los diversos partidos políticos que compiten.
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El Presidente, Primer Vicepresidente, 5
Vicepresidentes, un Secretario y 23 miembros más del Consejo de Estado son
elegidos por los 605 Diputados que conforman el Parlamento o Asamblea
Nacional del Poder Popular, de entre sus propios miembros. Pero todos los diputados fueron elegidos
previamente por los ciudadanos de todo el país mediante voto directo secreto.
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El Presidente del Consejo de Ministros y los demás Ministros
que conforman el Poder Ejecutivo o Consejo de Ministros son designados por el
Presidente de la República electo, y juramentados por él en sesión solemne en
Palacio de Gobierno.
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El Primer Vicepresidente, los Vicepresidentes, el
Secretario y los Ministros que integrarán el Poder Ejecutivo o Consejo de
Ministros son propuestos ante el Parlamento por el Presidente del Consejo de
Estado electo, pero es la Asamblea Nacional del Poder Popular la que los
designa.
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El presidente, los vicepresidentes, los
congresistas, gobernadores regionales, consejeros regionales, alcaldes y regidores
electos perciben altos sueldos o dietas y una serie de beneficios y ventajas
por ejercer las labores para las que fueron elegidos.
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Ningún representante, diputado de la Asamblea
Nacional del Poder Popular o delegado de las asambleas provinciales o
municipales del poder popular, recibe remuneración alguna (llámese salario,
dieta o cualquier prestación o beneficio) por el desempeño de la labor para
la cual fue elegido. Los que tienen
que dedicarse a tiempo completo para asegurar el funcionamiento de las
asambleas reciben el mismo salario que tenían anteriormente en el lugar de
trabajo de donde procedían, y al cual regresan cuando termina su mandato.
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Los que resultaron elegidos no tienen obligación de
rendir cuentas a sus electores.
Incluso, hay quienes que, al llegar a los cargos de gobierno, hacen
todo lo contrario de lo que prometieron durante sus campañas. Por lo general
se olvidan de sus electores y se vuelven a acordar cuando llega la siguiente
campaña electoral.
No hay revocatoria para congresistas, consejeros
regionales ni concejales.
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Todos los elegidos deben rendir cuenta de su labor
periódicamente ante sus electores, quienes pueden revocar sus mandatos en
cualquier momento.
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Lo expuesto hasta aquí se refiere
solamente al ejercicio de la democracia representativa. Sin embargo, la democracia socialista cubana y
la participación ciudadana no se limitan a la intervención real de los
ciudadanos en el sistema electoral (escogiendo, postulando, eligiendo,
controlando y revocando a sus representantes), sino que son más amplias y profundas
y abarcan todos los aspectos de la vida social.
Las organizaciones de masas, asociaciones de profesionales e
instituciones de Cuba, que agrupan a los diversos sectores de la sociedad,
intervienen de manera real y efectiva en el control y en la dirección del
Estado y de la sociedad, y ninguna decisión sobre asuntos que involucren a sus
integrantes o al pueblo en su conjunto se toma sin su consentimiento. En los
centros laborales y otros son cotidianas las asambleas de análisis y discusión
sobre los diversos temas que atañen al país y a la sociedad, en las que
millones de cubanos discuten las políticas, planes, objetivos y medidas
propuestas por el partido o por los órganos estatales y de gobierno, y hacen
observaciones y modificaciones que luego se recogen y elevan para que se
aprueben en las máximas instancias del Estado.
Así por ejemplo, el 9 de noviembre
del 2010 fue publicado el Proyecto de Lineamientos de la Política
Económica y Social del Partido y la Revolución, que elaboró la
dirección del Partido Comunista de Cuba en la perspectiva de la actualización
del sistema o modelo socialista; este documento contenía 291 directrices de
política sobre diversos sectores económicos y sociales y con respecto a la
política económica externa. El PCC no los impuso sino que impulsó su debate con
toda la población. Primero fueron analizados en dos sesiones completas de la
Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre del 2010. Desde esa fecha
hasta febrero del 2011, los 291 lineamientos fueron analizados y discutidos en
163,079 reuniones (en organizaciones de base, centros de trabajo, centros de
estudio y en los barrios), en las que participaron 8 millones 913,838 personas,
quienes hicieron más de 3 millones de intervenciones que fueron agrupadas en
781,644 opiniones; de éstas, más de 395 mil opiniones fueron aceptadas e incluidas
en la reformulación de las directrices.
Como resultado de este amplísimo debate, de los 291 lineamientos
originales 94 se mantuvieron, 181 fueron modificados, 16 se integraron con
otros y 36 nuevos fueron incorporados, resultando un total de 311 lineamientos. En una segunda etapa (8 al 10 de abril del
2011), las 311 orientaciones resultantes fueron analizadas en cada una de las
provincias de Cuba por los delegados e invitados al VI Congreso del PCC; estas
plenarias provinciales presentaron 257 propuestas acerca de 146 directrices. En una tercera etapa, durante la realización
del VI Congreso del PCC (17 y 18 de abril del 2011), los 311 lineamientos y las
propuestas presentadas por las plenarias provinciales fueron discutidos en
cinco comisiones de trabajo, en las que participaron 986 delegados al congreso
partidario y 97 invitados; como resultado, se modificaron 86 lineamientos y se
incluyeron 2 más, haciendo un total de 313 lineamientos. Finalmente, el 1 de agosto del 2011, la
Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó los Lineamientos de Política
Económica y Social.
Estas son algunas
características fundamentales de la democracia socialista cubana, en la que el
pueblo cubano no sólo tiene libertad para elegir, fiscalizar y revocar a sus representantes
en los órganos estatales, sino que es consultado sobre las cuestiones
trascendentales y sus propuestas se toman en cuenta y se incorporan para la
dirección del Estado y la mejora de la sociedad. En cambio, en las democracias capitalistas los
legisladores y gobernantes aprueban leyes, decretos, políticas y medidas jamás
consultadas con la población, e, incluso, poderosos grupos económicos y
financieros nacionales y supranacionales (como el FMI y el Banco Mundial) son
los que las dictan y ejercen presión para que los gobiernos de turno las
implementen.
Cajamarca (PERÚ),
18 de abril del 2018





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