jueves, 19 de diciembre de 2024

A PROPÓSITO DE LA FUNDACIÓN DE CELENDÍN Y DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA DEL CABILDO

 


Escribe:  Wilder A. Sánchez Sánchez

 

La Municipalidad Provincial de Celendín ha tomado la decisión de demoler el edificio en que funciona (Palacio Municipal), concretamente, el pabellón cuyo frontis está en la Plaza de Armas de la ciudad.  Esta decisión es preocupante, por cuanto el referido local es un monumento histórico que existe desde, aproximadamente, 13 años después de la fundación del Pueblo Amalia de Zelendín y cuya edificación fue una de las condiciones para que entrara en posesión del título de Villa.  Por eso, es necesario hacer un recuento de los antecedentes históricos de la fundación del centro poblado urbano de Celendín, así como también de la construcción de la Casa del Cabildo (hoy, Palacio Municipal) y de lo que aconteció en ella hace 215 años y 7 meses.

Siguiendo el consejo que les había dado el Obispo de Truxillo, Balthazar Jayme Martínez Compañón[i], los residentes de ascendencia española de la Hacienda de la Pura y Limpia Concepción de Zelendín iniciaron los trámites para comprarla, mediante un Poder que otorgaron el 23 de junio de 1785 a dos vecinos de la ciudad de Truxillo para que los representaran. Uno de estos apoderados, Don Diego Vásquez de Ganoza, presentó el 1 de diciembre de 1785, ante el Obispado de Trujillo, en nombre de sus representados, la postura formal para la compra al contado de la hacienda, a la vez que pidió el deslinde y tasación de la misma.  Inmediatamente, ese mismo día, el Obispo Martínez Compañón dio por admitida la postura, decretó que se hiciera el deslinde y tasación de la Hacienda de Zelendín y sus anexas de Llanguate, Santa Catharina y Sisnalla, y nombró como Juez Comisionado para esta causa al Cura y Vicario Miguel Antonio de Iglesia y Merino. Este juez hizo el deslinde de las haciendas mencionadas desde el 24 de enero de 1786 hasta el 6 de febrero de 1786; también nombró a don Narsiso de Arias y a don Benito de Arvildo como tasadores de las cuatro haciendas y de los bienes existentes en ellas, quienes las valorizaron por un total de 18,440 pesos de a ocho reales [ii].

En la Hacienda de la Pura y Limpia Concepción de Zelendín, el 9 de febrero de 1786, Don Miguel Antonio de Yglesia y Merino, dando por concluidos los autos del deslinde y tasación de las haciendas, dispuso mediante un Auto la citación de las Partes para el remate que se haría en la Ciudad de Truxillo, que se adelantasen los pregones y que compareciesen las Partes a dicho remate, ya fuera personalmente o mediante sus apoderados. Pero pasaron más de 5 años sin que se realizara.

 El acto judicial de remate de las haciendas se efectuó en audiencia pública el 8 de julio de 1791 en la ciudad de Truxillo en el Juzgado de don José Cleto Gamboa, que era Vicario General del Obispado de Trujillo, y la buena pro la obtuvo el Apoderado de los moradores de la Hacienda de Zelendín, don Estanislao Fernández, quien ofreció la suma de 14,010 pesos.  Dos años después, el 6 de julio de 1793, el cura de la Doctrina de Celendin, don José Cavello, depositó en dicho Juzgado la suma de 8,000 pesos como anticipo, pidió una moratoria (prórroga) de 6 meses para que los interesados reunieran los 6,010 pesos faltantes y solicitó que se les diera a éstos la posesión legal de las haciendas que se remataron, a fin de que pudiera empezarse a construir la población urbana y los individuos pudieran edificar con seguridad sus casas.

La petición del sacerdote Cavello fue aceptada por el Vicario Capitular del Juzgado Superior Eclesiástico del Obispado de Truxillo, Juan Ignacio de Gornichategui, y el 12 de julio de ese año dispuso que el Vicario de la Villa de Caxamarca, Miguel Antonio de Yglesia y Merino, diera a los moradores de la hacienda de Zelendín la posesión legal de ésta y sus anexas. Este último, desde Caxamarca, subdelegó el 27 de julio al Presbítero Manuel Thomas de Quevedo y Garro, quien se encontraba en el asiento de Sorochuco, lugar donde el 3 de setiembre recibió los autos y obedeció la comisión ordenada por Yglesia y Merino.  Finalmente, fue don Manuel Thomas de Quevedo y Garro quien, el 6 de setiembre de 1793, efectuó la Diligencia de Posesión respectiva y puso a los compradores en posesión de las Haciendas de Zelendín, Llanguat (o Llanguate) y Sisnalla.

Entonces, hasta el 6 de setiembre de 1793 no existía todavía la localidad urbana de Celendín; esa no es la fecha de su fundación, como equivocadamente han señalado algunos, sino la fecha en la que se les dio a los compradores la propiedad o posesión legal de las tres haciendas. ¿Cuándo, entonces, se fundó Celendín urbano?  Según un artículo del profesor Pelayo Montoya, el 5 de mayo de 1796, después de una misa de campaña y de la bendición del lugar, el Geómetra José Comezana inició el trazado de las calles y manzanas; ésta sería entonces la fecha de la fundación de Celendín como centro poblado urbano.  Comezana trazó 78 manzanas (quadras se las llamaba en esa época) de 100 varas por cada lado; en la quadra 15 quedó el templo de la Virgen de la Concepción, la quadra 33 se reservó para la edificación del nuevo templo, la quadra 34 quedó totalmente libre para la plaza de la nueva localidad urbana (la actual Plaza de Armas) y en la quadra 35 se reservaron algunos solares para la Casa del Cabildo y para la cárcel (es la manzana en la que está el local de la Municipalidad de Celendín).

El 19 de octubre de 1796, Balthazar Jayme Martínez Compañón y Bujanda, que ya no era Obispo de Truxillo sino Arzobispo de Santafé de Bogotá, en el Virreynato de Nueva Granada, escribió una carta al Rey de España, adjuntando un voluminoso expediente de todo lo actuado para el establecimiento de la nueva Población llamada Amalia de Zelendín, solicitándole su aprobación y el título de Ciudad o, al menos, el de Villa, teniendo en cuenta los gastos y fatigas de los vecinos de la nueva Población. También adjuntó una carta del Alcalde y del Procurador de la nueva Población, en la que éstos solicitaban al Rey que le concediese el Título de Ciudad “en atención a que su vecindario se componía de más de seis mil españoles, y entre ellos muchos de esplendor[iii].

El Rey sometió el expediente a consulta del Consejo de Cámara de Yndias, de la Contaduría General y del Fiscal; éstos emitieron un dictamen favorable el 6 de octubre de 1802.  Luego, mediante Real Cédula del 19 de diciembre de 1802, el Rey Carlos IV aprobó la creación de la nueva Población de Zelendín, exenta de la jurisdicción de Caxamarca y sujeta privativamente a la de la Intendencia de Truxillo; a la vez, concedió a Zelendín el título de Villa, dispuso que su Cabildo se constituya con dos Alcaldes Ordinarios y seis Regidores, y autorizó la realización de dos Ferias anuales: el 25 de agosto y el 4 de noviembre.  Las condiciones para que Zelendín entrara en posesión del título de Villa fueron: que debía estar concluida y dotada la nueva Población urbana, contar con una Escuela de Primeras Letras y tener una Casa del Cabildo.  Los cabildos o ayuntamientos fueron instituciones creadas por el Imperio español para la administración de las villas y ciudades.

Un fragmento de la parte resolutiva de la Real Cédula de Carlos IV dice, textualmente: “Ygualmente, he venido en aprovar la nueva Población de Zelendin y el haber aclamado su vecindario por Patrona a Nuestra Señora del Carmen, y en atención al servicio que han hecho sus vecinos comprando territorio y edificando casas sin auxilio alguno del Real Erario, he resuelto se expida a la dicha nueba Población el Titulo de Villa, exenta de la jurisdicción de la de Caxamarca y sujeta privativamente a la de los Yntendentes de Truxillo, y sus subdelegados en aquel Partido, señalandole las armas que pidiese el vecindario y dandome quenta para mi Real aprovacion en conformidad a lo que previene la Ley primera, titulo ocho, libro quarto de las Yndias. Que su Ayuntamiento se componga a lo mas de seis Regidores, dos Alcaldes ordinarios, un Procurador Sindico, y un Escribano, conforme a las leyes primera y segunda, titulo dies del miso libro, eligiendo por la primera vez los vecinos con arreglo a la siguiente Ley tercera a los Regidores y estos a los Alcaldes, y Procurador Anualmente …” [iv].

La Real Cédula llegó a Lima a mediados de 1803 y el 30 de junio de ese año el Virrey Gabriel de Avilés y del Fierro ordenó que se ejecute, sacar copia certificada y remitirla al Yntendente de Truxillo para que la haga conocer a los representantes de las poblaciones de Caxamarca y Zelendin. El 19 de noviembre de 1803 el Virrey Avilés emitió un Decreto mediante el cual remitió el expediente al Gobernador Yntendente de Truxillo, ordenando que informe.  Desde la Intendencia de Truxillo, el 10 de diciembre de 1803 se ordenó cumplir el Decreto del Virrey y realizar diligencias hacia la Villa de Caxamarca y a la Población Amalia de Zelendin, de lo cual debería informar el Fiscal.

Todo indica que la Población de Zelendín tardó todavía algunos años en implementarse, pues recién el 7 de febrero de 1809 el nuevo Virrey del Perú, José Fernando de Abascal, informado por inspección fiscal que ya estaba establecida la Escuela de Primeras Letras, y ante la obligación jurada de don Josef de Texada, Síndico Procurador General de la Población Amalia de Zelendín, en el sentido de que “será segura y efectiva la construcción de la Casa de Ayuntamiento”, decretó que se pusiera en ejecución la Real Cédula del 19 de diciembre de 1802 en todos sus términos.  De aquí se deduce que hasta el 7 de febrero de 1809 (o hasta enero de ese año) todavía no se había construido la Casa del Ayuntamiento, por lo que don Josef de Texada tuvo que hacer la declaración jurada de que sería segura su edificación.

El Gobernador Yntendente de Truxillo comunicó el Decreto del Virrey a don Joaquín Miguel de Arnaco, Subdelegado Juez Real y Teniente de Capitán General del Partido de Caxamarca.  El 27 de abril de 1809 Miguel de Arnaco dispuso que se cumpla y se pase al Teniente Coronel Raymundo Pereyra para que lo haga saber al Síndico Procurador General de Zelendín, lo que hizo el 2 de mayo.  Días después, el 9 de mayo de 1809, don Joaquín Miguel de Arnaco partió desde Caxamarca rumbo a la Villa de Celendín, a donde llegó a eso de las 7 y media de la noche del día siguiente; viajó en compañía del Escribano Mayor de Cabildo de la Villa de Caxamarca, don Manuel de Silva y Santisteban, quien dio fe de la salida de Caxamarca y de la llegada a Zelendin, así como de las demás disposiciones y acontecimientos oficiales ocurridos en la Villa de Zelendín los días subsiguientes.

El 12 de mayo el Juez Joaquín Miguel de Arnaco dispuso que se notifique al Síndico Procurador General de Zelendin, Josef de Texada,  “que tenga lista y aseada para el día de mañana trece del corriente la casa del Ayuntamiento” y que convoque al vecindario para que presencie la posesión del título de Villa y las demás disposiciones contenidas en la Real Cédula de Carlos IV, y también ordenó lo siguiente: “Y para que llegue a noticia de todos se formara un escripto en que se publique en forma de bando, y se fije en vna de las esquinas de la Plasa de este lugar para que llegue a noticia de todos…” [v].

El 14 de mayo de 1809 se reunieron en la Casa del Ayuntamiento el Alcalde Dionicio Cortegana, quien estaba ejerciendo interinamente ese cargo desde 1808, el Ayudante Mayor de Dragones de Milicias y Sindico Procurador General de Celendin don José de Texada; también estaban el Teniente Coronel don Raymundo Pereyra, los Capitanes Mariano de Burga y Juan Justo Segarra, los Tenientes Bernardo Araujo y Cayetano Velasques, los Alfereces Juan de la Cruz Silva, Bernardino Dias, José Fronton Chacón y José Miguel de Horna, y 24 vecinos particulares como Juan Pereyra, José Manuel de Burga, Benedicto Chacón, Francisco Silva, etc.; todos ellos presididos por el Subdelegado Juez Real y Teniente de Capitan General Joaquin Miguel de Arnaco, que había llegado el 10 de mayo desde Caxamarca.

El Juez dio inicio a la sesión y ordenó que el Escribano Mayor de Cabildo (de Caxamarca) Manuel de Silva Santisteban leyera el contenido de la Real Cédula del 19 de diciembre de 1802; a continuación puso en posesión a la Población de Celendin del título de Villa, declaró por Patrona y Protectora del vecindario a la Virgen del Carmen y ordenó que se fije por Escudo de Armas el que ya se tenía hecho.  Luego exhortó a los vecinos celendinos a que procedieran a elegir a los seis regidores, conforme a lo dispuesto por el Rey.  Para Regidor Decano los celendinos asistentes eligieron unánimemente a don Juan José Pereyra; como segundo Regidor fue elegido el Teniente de Dragones Bernardo Araujo; como tercero, el Alferes de Dragones José Miguel de Horna; como cuarto, el Alferes de Dragones José Frontón Chacón; como quinto, el Alferes de Dragones Bernardino Dias, y como sexto el Capitán Juan Justo Segarra.  Acto seguido, don Joaquin Miguel de Arnaco dispuso que se les hiciera saber los nombramientos que a cada uno se le había hecho por el vecindario, y los elegidos se pusieron de pie, lo aceptaron y juraron.

Al día siguiente, 15 de mayo, reunidos en la Sala Capitular de la Casa del Ayuntamiento el alcalde Dionisio Cortegana y los seis regidores electos el día anterior, bajo la presidencia del Juez Joaquin Miguel de Arnaco, se realizó la sesión solemne de elección de los dos Alcaldes Ordinarios y demás cargos faltantes, en base a lo dispuesto por el Rey Carlos IV en la Cédula del 19 de diciembre de 1802.  En dicho acto, los seis regidores eligieron por unanimidad como Alcalde de primer voto al Teniente Coronel don Raymundo Pereyra y como Alcalde de segundo voto (en su ausencia) al Capitán don Juan de Burga; como Sindico Procurador fue ratificado con seis votos don Jose de Texada; don Juan Dias Samora fue electo como Portero, en tanto que don Rudesindo Roxas y don Juan Bautista Rodrígues fueron electos como Maseros.  Luego, don Joaquin Miguel de Arnaco tomó juramento a las personas electas y les dio posesión de sus cargos, y finalmente dio las gracias por los servicios prestados al anterior alcalde.  De este modo, Celendín entró en posesión efectiva del título de Villa y su Cabildo se constituyó como lo había dispuesto Carlos IV.

En conclusión, la Casa del Cabildo, llamada hoy Palacio Municipal, se construyó, al menos en una primera etapa, entre febrero y abril de 1809, y más probablemente en el transcurso de marzo y abril, pues a mediados de mayo de 1809 ya estaba edificada y allí se hizo la ceremonia en la cual la Población Amalia de Zelendín recibió la posesión efectiva del Título de Villa, y en dicho edificio público se realizaron las sesiones solemnes en las que fueron elegidos los seis regidores primero y los dos alcaldes después.  Es, pues, un monumento que tiene un valor histórico y forma parte del patrimonio y de la identidad celendina.


Celendín. 19 de diciembre de 2024.



[i] El nombre del Obispo está aquí tal como está escrito en la transcripción de la Real Cédula del Rey Carlos IV publicada en el libro del historiador cajamarquino Horacio Villanueva Urteaga en su libro Cajamarca. Apuntes para su Historia. Cusco, Editorial Garcilaso, 1975, p. 117.  La Real Academia de la Historia lo consigna así: Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda (véase en su página web).

 

[ii] Los detalles de los nombramientos, de las fechas de los deslindes y tasaciones, etc. se presentan aquí de manera muy resumida en base a un manuscrito histórico de 71 folios que contiene todos los autos, decretos, diligencias, etc. del proceso de adquisición de las haciendas de Zelendin, Llanguat y Sisnalla o Sipnalla, transcrito en su integridad por el autor. Los nombres de los personajes están como han sido escritos en el manuscrito. Más detalles sobre los deslindes pueden verse en los artículos “Preparemos el Bicentenario de Celendín” y “El Bicentenario de la Ciudad de Celendín”, publicados en las revistas El Labrador N° 10 y El Labrador N° 11, así como también en el artículo “La Fundación Española de la Ciudad de Celendín”, publicado en la revista Bicentenario.  La fuente de la información de los siguientes tres párrafos también es en base al manuscrito histórico de 71 folios.

 

[iii] La información contenida en este párrafo está en la propia Real Cédula de 19 de diciembre de 1802, del Rey Carlos IV.

 

[iv] Cita textual de la Real Cédula del 19 de diciembre de 1802, tal como fue publicada en el libro de Horacio Villanueva Urteaga: Cajamarca, Apuntes para su Historia. Cusco, 1975, p. 119.

 

[v] La información contenida en este párrafo se ha resumido de las pp. 122 – 126, que contienen parte del expediente para dar posesión del Título de Villa a la Población Amalia de Zelendín, publicado por el historiador cajamarquino Horacio Villanueva Urteaga en el libro citado.  Los nombres de los personajes se han puesto tal como están escritos en la fuente consultada.


sábado, 3 de agosto de 2024

EL DÍA DE SOBREGIRO DE LA TIERRA 2024, EL DESARROLLO SOSTENIBLE Y EL CAPITALISMO

 

El Día de Sobregiro de la Tierra 2024, el Desarrollo Sostenible y el Capitalismo

 

Wilder A. Sánchez Sánchez

 

La organización de investigación internacional Global Footprint Network (Red de la Huella Ecológica Global) determinó que el 1 de agosto del año en curso fue el Día de Sobregiro o de Sobrecapacidad de la Tierra, también llamado Día de la Deuda Ecológica.  ¿Qué quiere decir esto?  Que todos los recursos ecológicos y servicios ecológicos que los ecosistemas de la Tierra podían generar o re-generar durante los 365 días del 2024, la Humanidad ya los consumió o agotó en sólo 7 meses y que a partir del 1 de agosto hemos entrado en déficit ecológico, o sea, estamos utilizando y consumiendo las reservas naturales (por tanto, disminuyendo y destruyendo el “capital natural”).  Significa también que la humanidad está utilizando o consumiendo a un ritmo 1.7 veces más rápido de lo que el ecosistema global (o biosfera) puede regenerarse, o, como dice la GFN, “es como usar 1.7 Tierras”.

 

Hay que tener en cuenta que la fecha del 1 de agosto es el promedio mundial, el promedio de todos los países, y que ni toda la humanidad ni todos los países tienen la misma tasa de uso y consumo de recursos ni la misma responsabilidad en el agotamiento de los mismos.  La Red de la Huella Global (GFN) también ha calculado el Día de Sobregiro de cada país: Qatar es el más depredador, pues su ritmo de consumo equivale a usar más de 5 planetas Tierras, y si toda la población humana consumiera a los volúmenes y velocidad de ese país, el Día de Sobregiro habría ocurrido el 11 de febrero; en cambio, Ecuador e Indonesia son los menos depredadores pues su Día de Sobregiro ocurrirá el 24 de noviembre; en el caso del Perú será el 3 de setiembre. Después de Qatar está Luxemburgo (20 de febrero), y luego Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Bélgica, todos ellos con días de sobregiro que ocurrieron en marzo del 2024; si todo el mundo consumiera al ritmo de Estados Unidos o de cualquiera de estos 5 países se necesitarían 5 planetas Tierra para sostener el consumo mundial.

 


Fuente: Gráfico publicado por WWF.es (1 agosto 2024).



El Día de Sobrecapacidad de la Tierra ha venido sucediendo cada vez más temprano: en 1970 fue el 29 de diciembre; en 1980, el 3 de noviembre; en 1990, el 11 de octubre; en el 2000, el 23 de setiembre; en el 2010, el 8 de agosto; el 2021 ocurrió el 29 de julio y el 2022 el 28 de julio; en el 2020 tuvo un retraso debido a la semiparalización de la economía por la pandemia: ocurrió el 22 de agosto, y el año pasado fue el 2 de agosto. Este año se adelantó en 1 día con respecto al 2023.

 

Ahora bien, ¿qué es el “desarrollo sostenible”?  Según la definición más difundida, a partir de la publicación del Informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU (o Informe Brundtland), en 1987, el desarrollo sostenible consiste en “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”.  Se trata, desde luego, de una loable aspiración y, fundamentalmente, implica que los recursos deben extraerse y utilizarse de modo que alcancen no sólo para todos quienes formamos parte de las presentes generaciones, sino también para los habitantes de las futuras generaciones.

 

Sin embargo, si contrastamos la aspiración al desarrollo sostenible con los datos de la huella ecológica y de la biocapacidad (o capacidad de regeneración biológica) del planeta que proporciona la Global Footprint Network, podemos concluir sin ninguna duda que no existe desarrollo sostenible o sustentable a nivel mundial ni tampoco a nivel de algún país, a pesar de que muchos programas y proyectos se autocalifiquen de “sostenibles” (incluso hasta las empresas de minería metálica dicen que sus proyectos son sostenibles).  Esto se debe, principalmente, al propio carácter del sistema socioeconómico capitalista vigente en casi todo el mundo, que se rige por la lógica de la obtención de la plusvalía o de la ganancia ilimitada, así como por la lógica de la reproducción ampliada, el fomento del consumismo y del derroche.

 

La cada vez mayor insustentabilidad a nivel planetario también se debe a los esfuerzos de casi todos los gobiernos del mundo por conseguir el más alto producto interno bruto (PIB o PBI) de sus respectivos países, como supuesto indicador macroeconómico de “desarrollo”, prosperidad y bienestar, en el entendido de que mientras más crezca la economía de un país habrá mayor desarrollo.  En realidad, el PIB, la RN y otros indicadores que fueron elaborados en la década de los 30 del siglo XX son falsos y obsoletos indicadores de desarrollo y bienestar.

 

Obviamente, la contradicción entre un volumen de la economía, explotación de recursos y consumo mundial cada vez mayores, versus la disminución de las reservas ecológicas disponibles y la degradación de los ecosistemas, no puede continuar indefinidamente, y nos acercamos cada vez más y más al punto en que los recursos naturales se agoten y que los ecosistemas colapsen y, a consecuencia de ello, al colapso del propio sistema socioeconómico capitalista global.

 

Referencias:

 

GLOBAL FOOTPRINT NETWORK: https://www.footprintnetwork.org/2024/07/21/earth_overshoot_day_2024/

 

FONDO MUNDIAL DE LA NATURALEZA (WWF): https://www.wwf.es/nuestro_trabajo/informe_planeta_vivo_ipv/huella_ecologica/dia_de_la_sobrecapacidad_de_la_tierra/

 

NATIONAL GEOGRAPHIC: https://www.nationalgeographicla.com/medio-ambiente/2024/08/dia-del-sobregiro-de-la-tierra-que-es-y-como-se-calcula

sábado, 20 de julio de 2019

50 AÑOS DEL ALUNIZAJE Y DE LA PRIMERA CAMINATA EN LA LUNA


DE LA TIERRA A LA LUNA:

 50 AÑOS DE UNA HAZAÑA
150 AÑOS DE UN RELATO ANTICIPADO

Escribe: Wilder A. Sánchez Sánchez

LA MISION APOLO 11.

El lanzamiento y la puesta en órbita circunterrestre.




Cohete Saturno V en la torre de lanzamiento. (Foto: NASA)


Miércoles 16 de julio de 1969.  Se está llevando a cabo la cuenta regresiva para el lanzamiento del Apolo 11, desde la plataforma LC 39-A del Centro Espacial Jhon F. Kennedy (Florida); el despegue está previsto para las 8 y 32 de la mañana, hora estándar del Este de EE.UU (13:32, hora de Greenwich; 8:32 am, hora oficial peruana).  Más de un millón de personas de todas las edades están en las playas de Cabo Kennedy, y miles de periodistas, entre fotógrafos, camarógrafos y locutores, están ubicados a una distancia de 5 Km de la base de lanzamiento para presenciar el despegue y dar la noticia al mundo.  Neil A. Armstrong, comandante de la misión, Edwin E. Aldrin Jr. y Michael Collins ya se encuentran en el interior de la cápsula espacial, que se encuentra insertada 10 m por debajo de la cúspide del cohete Saturno V, que mide 110.6 m de altura.

Faltando 9 segundos para las 8:32 se encienden los cinco motores F-1 de la primera etapa del poderoso cohete Saturno V; se produce un ruido ensordecedor, equivalente al generado por 500 aviones despegando al mismo tiempo; el suelo se sacude.  Exactamente a las 8:32 de la mañana el cohete comienza a elevarse y los cinco motores de la primera etapa (S-I C) van consumiendo ¡15 toneladas de combustible líquido por segundo! (RP-1: petróleo muy refinado, y oxígeno líquido como oxidante).  Un locutor de La Voz de los Estados Unidos de América exclama: “¡Qué llamarada tan inmensa!; ¡qué cielo tan azul!”.  Una inmensa emoción, mezcla de júbilo, admiración y miedo, embarga a cientos de millones de seres humanos en todo el mundo, en especial a los que están viendo el despegue, quienes hacen vítores y sueltan lágrimas, pues comprenden que allí van los tres valientes embajadores de la Humanidad rumbo a un mundo lejano, del cual, quizás, no puedan regresar…



Despega el cohete Saturno V con la nave Apolo arriba. (NASA)

El Saturno V se eleva verticalmente durante 12 segundos y luego se inclina hacia el Este; su velocidad va aumentando a medida que se aleja.  Mientras tanto, en el interior de la cápsula espacial, los tres astronautas están soportando una presión cada vez mayor, que llega hasta casi 4 veces la fuerza de gravedad en tierra cuando alcanzan los 60 Km de altitud; sus cuerpos se aplastan contra los respaldos de sus asientos; su respiración se acelera y sus corazones palpitan a más de 110 pulsaciones por minuto.  Los cinco motores de la etapa inferior del Saturno V funcionan durante 135.5 segundos, momento en que se agotan sus 770,000 litros de combustible RP-1; en ese instante los astronautas ya se encuentran a 61 Km de altitud y viajan a una velocidad de 9,650 Km/hora.  A continuación se encienden brevemente unos retrocohetes y la I etapa se desprende, a los 62 Km de altura, para aligerar la carga.  Las otras dos etapas del Saturno V, con el Apolo 11 y sus tripulantes, siguen ascendiendo por inercia durante 25 segundos; también sube por inercia la primera etapa, hasta que llegue a los 110 Km de altitud, desde donde comenzará a caer, para luego hundirse en el Océano Atlántico.


El Saturno V viaja ahora inclinado para salir de la atmósfera y entrar en órbita. (Fuente: Elsa Velasco; La Vanguardia: 16.7.2019)

Ciento sesenta segundos después del lanzamiento (a las 8:34:40) se encienden los cinco motores J-2 de la segunda etapa (S-II) del Saturno V, que funcionan con hidrógeno líquido (LH2) y con oxígeno líquido (LOX); el cohete sigue ganando altura, cada vez a mayor velocidad.  Los motores funcionan durante 6 minutos, hasta que se agotan los tanques, momento en que los astronautas están ya a 184 Km de la superficie terrestre y van viajando a una velocidad de 24,600 Km/h.  Enseguida, se desprende la S-II para aligerar la carga, mientras la III etapa y la nave Apolo, insertada en ella, siguen subiendo por inercia. 

Tres minutos después de la separación de la II etapa es encendido el único motor J-2 de la III (S-IV B), que funciona durante 3 minutos, al cabo de los cuales los viajeros alcanzan la velocidad de 29,040 Km/h y se colocan en órbita circular alrededor de la Tierra, a 191 Km de altura.  Al entrar en órbita los astronautas ya no experimentan la fuerza de gravedad y, cuando no se sujetan, flotan dentro de su nave.  Mientras ésta va dando dos vueltas al planeta, van chequeando todos los controles e instrumentos a bordo, que también son monitoreados desde el Centro de Control, en Houston (Texas).


Así ven el planeta Tierra estando en órbita circunterrestre.  (NASA)


Rumbo a la Luna.

Una vez comprobado el normal funcionamiento de todos los sistemas, incluyendo el de navegación, y cuando la S-IV B y la nave Apolo están en el punto más conveniente de la órbita circunterrestre, Houston da la orden a los astronautas para que enciendan nuevamente el motor de la III etapa; son las 11 de la mañana con 16 minutos, hora peruana (16 h, 16’ GMT) del miércoles 16 de julio.  El motor J-2 funciona durante 5 minutos, hasta que el cohete y la nave Apolo alcanzan los 39,420 Km/h, velocidad necesaria para que puedan salir de la órbita terrestre y del campo de atracción de la Tierra y luego entrar en el campo de atracción de la Luna, situado a las 5/6 partes del trayecto total de 400,000 Km que separa a los dos astros.  Esta maniobra (llamada técnicamente inyección translunar) es delicada porque se tiene que lograr que la nave se dirija a un punto del espacio por el cual, dentro de 3 días, pasará la Luna en su trayectoria de traslación alrededor de la Tierra;  es decir, cuando los astronautas vuelven a encender el motor de la tercera etapa del Saturno V, no apuntan hacia donde está la Luna en este momento, sino a un punto al que debe llegar al cabo de 3 días, junto con la nave espacial: si los astronautas encienden el motor del cohete antes o después del momento conveniente, su nave se dirigirá a un punto equivocado y no se encontrarán con la Luna; si lo dejan encendido durante más tiempo del necesario, entonces llegarán a ese punto antes que la Luna, su nave pasará de largo y se perderán en el espacio…


Así ven la Tierra luego de la “inyección translunar”.  (Fuente: Elsa Velasco; La Vanguardia: 16.7.2019).

Pasan un poco más de 3 horas desde el momento del lanzamiento desde Cabo Kennedy; en el Perú son más de las 11 y media de la mañana.  Cuando ya se encuentran en camino y en la dirección correcta, les ordenan desde Houston que deben hacer otra maniobra delicada: desacoplar la nave Apolo, que se encuentra en la punta de la S-IV B (la tercera etapa del Saturno), girar 180º, lentamente, y hacer que la punta de la cápsula Apolo se enganche con el Módulo de Excursión Lunar, que también se encuentra insertado en la III fase del cohete, pero más abajo que la nave Apolo.  El Módulo de Excursión Lunar (LEM, bautizado Aguila) es el vehículo en el que está previsto que dos de los tres astronautas desciendan a la Luna, mientras el tercero se queda girando alrededor de ella, en el Módulo de Comando y el Módulo de Servicio y Mantenimiento del Apolo 11.


Foto del Módulo de Excursión Lunar (LEM), todavía insertado en la tercera etapa (S-IV B) del cohete Saturno V.  (NASA).

A las 11 y 57 de la mañana (hora peruana), cuando se encuentran a miles de kilómetros de la Tierra y mientras van viajando a la Luna a más de 10 Km/seg., pero a velocidad decreciente, pues el motor ya está apagado y la atracción de la Tierra actúa como un freno, comienzan la maniobra para desacoplar o desenganchar la nave Apolo (Módulo de Comando más el Módulo de Servicio y Mantenimiento) que está insertada a la tercera etapa del cohete.  Esta maniobra, luego un lento giro de 180° y a continuación un acercamiento sumamente cauteloso hasta lograr el acoplamiento con el LEM salen exitosamente; enseguida, mediante los propulsores del Módulo de Mando, logran extraer el Módulo Lunar de su alojamiento en la última etapa del Saturno V. Han pasado 4 horas y 40 minutos desde el lanzamiento y ya se encuentran a decenas de miles de kilómetros de la Tierra.  Ahora ya no es necesaria la tercera etapa del Saturno V; para evitar un posible choque con ésta y alejarse, encienden por 3 segundos el motor propulsor de la nave Apolo.  Ahora la nave Apolo y el Módulo de Excursión Lunar (Aguila) viajan acoplados, con las patas del LEM hacia delante, y más atrás está la última etapa del cohete impulsor, ya sin combustible, también rumbo a la Luna.


La nave Apolo extrae el Módulo de Excursión Lunar de la III etapa del cohete Saturno. Ahora ambas naves viajarán acopladas hasta la Luna.  (Recuperado de: Elsa Velasco; La Vanguardia: 16.7.2019. Fuente original: NASA).


El viaje durará más de 3 días.  Mientras se van alejando, observan por las escotillas cómo la imagen de la Tierra se va haciendo cada vez más pequeña, mientras se va agrandando la figura de la Luna, y van tomando hermosas fotografías.


El Apolo 11 con los tres astronautas se va alejando de la Tierra; así la ven después del acoplamiento del Columbia con el Aguila. (Foto: NASA. Recuperada de: Elsa Velasco; La vanguardia: 16.7.2019).


Los astronautas tienen que revisar cada cierto tiempo el funcionamiento de todos los aparatos y sistemas de la nave, entre ellos el de navegación, y hacer pequeñas correcciones de rumbo, encendiendo el motor propio del Apolo, instalado en el Módulo de Servicio y Mantenimiento.  Pero como el lanzamiento y la maniobra de inyección translunar han sido tan precisos, la ruta que siguen se ajusta muy bien al plan de vuelo y les informan desde Houston que ya no es necesaria la primera corrección programada.  Los astronautas se quitan sus trajes espaciales.

Horas después dan una sorpresa, haciendo una transmisión de televisión en color de 16 minutos, que no estaba programada, brindando imágenes del planeta Tierra.  Cuando en el Perú son las 9:30 de la noche y han pasado 13 horas desde el lanzamiento, la nave Apolo está ya a más de 101,000 kilómetros de la Tierra, viajando a velocidad decreciente debido a que la fuerza de gravedad de nuestro planeta actúa como un freno; han recorrido la cuarta parte del trayecto Tierra - Luna.  Después de una jornada tan larga, inician su periodo de sueño.


La Tierra, fotografiada por los astronautas en su segundo día de viaje, desde 182,000 kilómetros de distancia. Africa, parte de Asia y Europa aparecen visibles. (Foto: NASA).

Al día siguiente, el jueves 17 de julio de 1969, la operación más importante programada es la de corrección de rumbo. A las 11:22’:26” de la mañana (hora estándar del Este de EE.UU. y hora oficial peruana), Michael Collins, piloto del Módulo de Comando, enciende solamente por 3 segundos el motor del Módulo de Servicio y Mantenimiento para darle un poco más de velocidad a la nave Apolo, a fin de que cuando llegue a las inmediaciones de la Luna lo haga un poco más cerca: disminuir de 322 a 111 kilómetros la distancia de aproximación a la Luna, cuando lleguen dentro de dos días, el sábado 20 de julio.  Para navegar en el espacio utiliza como puntos de referencia la Tierra, la Luna, el Sol y 37 estrellas, e introduce estos datos en la computadora de a bordo.

Otra actividad trascendente del segundo día de viaje es una transmisión televisiva de 35 minutos, que sí estaba programada. La hacen desde 240,000 kilómetros de distancia, cuando en Estados Unidos y el Perú ya es de noche.  Después, inician su segundo periodo de sueño.


Fotografía de la Tierra desde 232,000 kilómetros de distancia, desde la nave Apolo 11.  (Foto: NASA)

El tercer día de viaje, el viernes 19 de julio, la actividad programada más importante es la inspección del Módulo de Excursión Lunar (LEM), bautizado “Águila”.  El comandante Neil Armstrong y el piloto del LEM, Edwin Aldrin, luego de abrir las escotillas, pasan a través del túnel que conecta al Módulo de Comando con el LEM y se introducen en éste. Verifican que todos los instrumentos y sistemas del Módulo de Excursión Lunar estén bien, pues en esta nave deben descender a la superficie de la Luna al día siguiente, mientras Michael Collins se quede en órbita alrededor de la Luna en la nave Apolo.  Desde el interior del LEM hacen una transmisión televisiva a la Tierra durante 1 hora 36 minutos. Después regresan al Módulo de Comando (“Columbia”) y cierran las escotillas.


Edwin Aldrin en el interior del Módulo de Excursión Lunar, durante la inspección del viernes 19 de julio.  (Foto: NASA).

Poco después de la inspección del Módulo Lunar, la nave Apolo llega al punto en donde se equilibran los campos de atracción de la Tierra y de la Luna, a 344,537 kilómetros de la Tierra y 62,650 kilómetros de la Luna.  Han recorrido casi el 84% de la distancia.  A partir de aquí la velocidad de viaje comienza a aumentar progresivamente porque han entrado en el campo de atracción de la Luna.

El viaje transcurre sin contratiempos.  Por la ingravidez, los astronautas pueden flotar libremente en el interior de la cápsula, o quedar uno de cabeza con respecto a los otros, sin que eso les incomode.  Para ellos no hay arriba ni abajo, ni derecha o izquierda.  Mientras se dirige a la Luna, el Apolo 11 va girando lentamente sobre su eje a fin de que los rayos solares lleguen a toda la superficie, de modo que no se sobrecaliente una mitad y quede congelada la otra.   La alimentación de los astronautas es en base a los menús que previamente habían elegido.  Sus orines pasan por un sistema de purificación, para volver a aprovechar el agua.   Para que respiren, la cápsula espacial, o sea el Módulo de Comando del Apolo 11, tiene sistemas de generación de oxígeno y de purificación del aire; sus trajes espaciales también van provistos de tanques de oxígeno.


Fotografía de la Tierra desde 378,000 kilómetros de distancia, desde el Apolo 11.  (Foto: NASA).


Entrada en órbita circunlunar.

A eso del medio día del sábado 19, hora de Houston, los viajeros espaciales llegan a las inmediaciones de la Luna y, de pronto, su nave queda oculta detrás de ésta.  En ese momento los astronautas encienden durante 557 segundos el motor de freno, y entonces la nave Apolo y el LEM quedan en órbita elíptica alrededor de la Luna, a 315 Km en el punto más alejado (apocintio) y a 112.8 Km en el más cercano a la superficie (pericintio).  Mientras pasan por el lado no visible de la Luna se cortan las comunicaciones con la Tierra, y en el Centro de Control de Houston no saben si la maniobra ha tenido éxito, o si el vehículo espacial y sus tripulantes se perderán para siempre; son momentos de gran tensión.  Cuando el Apolo 11 reaparece, después de media hora de haber desaparecido, el comandante Neil Armstrong informa: “¡Todo ha salido casi perfecto!”  En Houston saltan de alegría.






Dos circunvoluciones después, cuando están pasando sobre el hemisferio visible de la Luna, nuevamente vuelven a encender el motor de freno, esta vez durante 7 segundos, y entonces la nave Apolo y el LEM entran en una órbita más baja que la anterior, ligeramente elíptica, a 121 Km de la superficie lunar en el apocintio y a 99 Km en el pericintio.  Esta órbita es más conveniente para que, al día siguiente, se desprenda el Módulo de Excursión Lunar y descienda a la superficie de la Luna, transportando a Neil Armstrong y a Edwin Aldrin.

El alunizaje.


Domingo 20 de julio de 1969.  A las 6 de la mañana, hora de Houston y del Perú, son despertados los astronautas; les espera un día de mucho trabajo y tensión.  Los astronautas se ponen sus trajes espaciales, dan presión al Módulo Lunar y realizan los controles técnicos.  Neil Armstrong, comandante de la misión, y Edwin Aldrin, piloto del Módulo de Excursión Lunar, pasan a éste a través de una escotilla, y luego la vuelven a cerrar herméticamente.  Cuando completan la decimotercera revolución alrededor de la Luna y están pasando sobre el hemisferio no visible desde la Tierra, Michael Collins, piloto de los Módulos de Mando y Mantenimiento, acciona el mecanismo de desconexión, para dejar libre al Módulo Lunar, bautizado Eagle (Águila).  La separación se efectúa con éxito.

El Módulo de Excursión Lunar en el que descienden a la Luna Neil Armstrong y Edwin Aldrin.  (Foto: NASA).

Una hora más tarde, Armstrong y Aldrin encienden el motor del Módulo Lunar para colocarlo en una órbita de descenso muy elíptica, con apocintio de 106 Km y pericintio de sólo 16.5 Km.  Esta maniobra delicada también la realizan sobre la cara oculta de la Luna, y en el Centro de Control de Houston sólo se enteran que salió bien cuando ambas naves espaciales vuelven a reaparecer.  Michael Collins ha quedado solo, a bordo de la nave matriz, bautizada Columbiad, que orbita a más altura que el Águila, y ahora en Houston la atención se concentra sobre los dos astronautas que van a descender a la Luna, olvidándose de Mike Collins.

A las 15 horas con 6 minutos, hora de Houston, 12 minutos después de la reaparición, Neil Armstron y Edwin Aldrin vuelven a encender el motor del LEM o Aguila para recorrer los últimos 16 kilómetros que faltan hasta la superficie lunar.  A las 15 h 09’ todavía están a 12,000 m de altura.  Desde Houston, los responsables no dejan de preguntar: “¡Atención Águila! ¿Todo va bien?”  De pronto se satura la computadora a bordo del Módulo Lunar y empieza a emitir señales de alarma.  A las 15:15:09 el LEM está a 210 m; 3 segundos después baja hasta 30 m, pero luego de 5 segundos otra vez sube hasta 150 metros.  Es porque el comandante Neil Armstrong ha desconectado el sistema automático y está buscando un sitio adecuado para alunizar, pues están a punto de hacerlo en un cráter lleno de rocas.  Armstrong sigue pilotando la nave manualmente.  ¡Pero el combustible del LEM se está agotando y sólo queda para 1 minuto!  En Houston se paraliza la respiración de los controladores de la misión.  Por fin, a las 15 horas, 17 minutos y 39 segundos, hora peruana y de Houston (20:17:39 GMT: hora mundial o de Greenwich), Neil Armstrong anuncia: “Houston: aquí Base de la Tranquilidad. El Águila ha alunizado”.  En el Centro de Control de Houston prorrumpen en exclamaciones, aplausos y lanzan al aire papeles y documentos.  Más de 600 millones de personas que están viendo el alunizaje por televisión y muchísimas más que están escuchando La Voz de los Estados Unidos de América sienten una emoción indescriptible, nunca antes experimentada, y también aplauden y exclaman llenas de júbilo.  ¡El Hombre ha llegado a la Luna!

Fotografía de la superficie lunar desde la nave Apolo 11.  (Foto: NASA)


Un pequeño paso para el hombre y un salto gigantesco para la Humanidad.

Inmediatamente después del alunizaje, los dos astronautas hacen las verificaciones técnicas de todos los sistemas, pues, si hay algún peligro, deben levantar vuelo inmediatamente para reunirse con el Columbia.  Felizmente todo marcha bien.  Entonces, desde Houston modifican el plan previsto: ya no dormirán 4 horas antes de salir a caminar, sino que la caminata lunar será después de la cena.

Armstrong y Aldrin se ponen el sistema portátil de supervivencia.  Antes de abrir la escotilla despresurizan la cabina del Módulo Lunar para no salir expulsados, pues la Luna no tiene atmósfera.  Armstrong abre la escotilla, instala la cámara de televisión y se para en la plataforma para echar una ojeada.  Luego comienza a bajar por la escalera con mucho cuidado, peldaño tras peldaño, mientras Aldrin enfoca la cámara hacia su compañero.  Al final de la escalera, tantea cuidadosamente el suelo lunar y luego da el paso definitivo.    Entonces dice: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto adelante para la Humanidad”.  Es otro momento de suprema emoción para los habitantes de la Tierra y el personal de Houston, que prorrumpen en aplausos y exclamaciones de júbilo.  El primer paso sucede a las 9 de la noche, 56 minutos y 20 segundos del domingo 20 de julio de 1969 (hora peruana y del este de EE.UU.); pero la hora oficial de la Tierra es las 02 horas, 56 minutos y 20 segundos del lunes 21 de julio.

Edwin Aldrin descendiendo por la escalera.  (Foto: Neil Armstrong; NASA).

Edwin Aldrin en la Luna, fotografiado por Neil Armstrong; en el visor de su escafandra se reflejan Armstrong y el LEM.  (Foto: Neil Armstrong, NASA).

Neil Armstrong describe minuciosamente el suelo lunar, fotografía las primeras rocas, las recoge y las coloca en un recipiente.  Tras cerrar la escotilla del Aguila, pero no del todo para no quedar afuera, Edwin Aldrin también desciende por la escalera.  Los dos astronautas examinan cuidadosamente todos los costados del Módulo, para cerciorarse que no haya ninguna falla.  Luego, Armstrong instala la cámara de televisión a 30 m del Módulo para que en la Tierra puedan tener una panorámica; Aldrin instala un detector de partículas solares.  Luego plantan una bandera de Estados Unidos junto al módulo de alunizaje y la saludan.  Comienzan a caminar por los alrededores; Edwin Aldrin comienza a saltar como canguro, aprovechando la baja fuerza de gravedad de la Luna.  Desde Houston les anuncian que el presidente Richard Nixon les dirigirá unas palabras, y entonces ellos se ubican frente a la cámara de televisión.  Nixon dice que es el día más glorioso de todos los americanos y de los hombres de todo el mundo.  Neil Armstrong contesta: “Gracias, señor presidente. Es un honor para nosotros estar aquí en representación no sólo de los hombres de Estados Unidos, sino de los hombres de buena voluntad de todas las naciones”.

Luego, los dos astronautas instalan un sismómetro para que registre los movimientos del subsuelo, y un reflector de rayos láser, que servirá para determinar la distancia exacta entre la Tierra y la Luna cuando reciba un rayo láser lanzado desde la Tierra.  Enseguida continúan fotografiando y recogiendo rocas de diversas formas y colores.  Más tarde, desde Houston les dicen que ya deben regresar a la nave.  Aldrin sube primero, abre la escotilla y recoge los aparatos y las muestras de rocas lunares que Armstrong le va alcanzando con un cable.  Después sube el comandante, y cuando éste abandona la superficie son las 0 horas, 19 minutos y 32 segundos del 21 de julio.  La primera caminata y exploración lunar ha durado cerca de 2 horas y 25 minutos.

Edwin Aldrin, el sismómetro instalado, el Módulo de Excursión Lunar y más allá la bandera, sobre la superficie selenita.  (Foto: Neil Armstrong, NASA).

En una de las patas del Módulo de Excusión Lunar se ha quedado en la Luna una placa conmemorativa que dice:

Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 D.C.  Vinimos en son de paz en nombre de toda la Humanidad.


El regreso.

De nuevo en el interior del Águila, los dos astronautas se quitan las botas, guardan los aparatos y las muestras lunares.  Luego colocan en bolsas de plástico las cosas que ya no necesitan, entre ellas la cámara de televisión; vuelven a despresurizar la cabina, abren la escotilla y arrojan las bolsas al suelo, para evitar el sobrepeso de su nave.  Cierran de nuevo la escotilla y restablecen la atmósfera interior.  Después, fatigados, duermen sentados, pues no hay cómo recostarse.

La siguiente es la cronología de la parte restante de la Misión Apolo 11:

Lunes 21 de julio (horas de Houston):

  • Ha llegado el momento más peligroso de todo el viaje: tienen que encender el motor del Módulo de Excursión Lunar o Águila para que despeguen desde la Luna.  ¿Llegará a encenderse el motor o los dos astronautas se quedarán para siempre en la Luna, condenados a morir cuando se les acabe el oxígeno?  A millones de personas en toda la Tierra les laten apresuradamente sus corazones…

12:54 horas: Encienden el motor del Módulo Lunar y su cabina se desprende de la parte inferior, que queda en la superficie de la Luna.  Comienzan a ascender para reencontrarse con el Columbia.  En Houston y en toda la Tierra la gente emite un profundo suspiro de alivio.  Pero con eso no han terminado los riesgos: ¿podrán acoplarse con éxito con la nave matriz?

La parte superior del Módulo de Excursión Lunar, acercándose a la nave Apolo para el acoplamiento. Sobre el horizonte, la Tierra. (Foto: Michael Collins, NASA).

  • Siete minutos después, lo que queda del Águila entra en órbita circunlunar, a 110 Km de altura y a 500 metros de la nave Columbia.  Lentamente se van acercando los dos vehículos.  El comandante hace que gire el Águila y que se ponga frente al Columbia; mientras más se acercan, más cuidado tiene para que no choquen ambas naves.  Finalmente, los dos vehículos quedan sujetados por enganches automáticos.  El acoplamiento sucede mientras pasan sobre el hemisferio oculto de la Luna, a las 16:31 horas.

  • Después de limpiar sus botas, trajes e instrumentos con una aspiradora especial, para no introducir polvo lunar en la cabina del Módulo de Mando, donde se encuentra, solitario, el tercer astronauta, Neil Armstrong y Edwin Aldrin pasan a éste por el túnel de comunicación y luego cierran la escotilla del Columbia.  Se reúnen y abrazan con Michael Collins.  Luego, como el Módulo Lunar (su parte superior) ya cumplió su misión, se desenganchan de éste, que después se estrellará sobre la superficie lunar.

  • 23:57 horas: Se enciende el motor del Apolo 11 para que la nave salga de órbita circunlunar y sea impulsada con dirección a la Tierra.  Los tres astronautas van a su reencuentro con la Humanidad… Pero, ¿llegarán a salvo?

Jueves 24 de julio de 1969:

  • 11:34 de la mañana: La cápsula Apolo entra en la atmósfera de la Tierra, a una velocidad de 40,000 Km/h.  Conforme va cayendo, la densidad creciente de la atmósfera va frenando su caída, hasta varios cientos de kilómetros por hora.

  • Ocho minutos después del reingreso se abren los paracaídas de estabilización y 38 segundos después de éstos se abren los paracaídas principales, de 25 m de diámetro.

  • 11:50:35 de la mañana: La cápsula Apolo 11 ameriza en el Océano Pacífico, a 1,500 Km al sudoeste de las islas Hawai.  El viaje ha durado 8 días, 3 horas, 18 minutos y 35 segundos.

Después, los astronautas y su cargamento son rescatados por los tripulantes del portaviones Hornet.

La cápsula Apolo (Módulo de Comando, “Columbia”) ha amerizado en el Océano Pacífico. Se inicia la labor de rescate.  (Foto NASA).

  • Los astronautas, instrumentos, muestras lunares, son aislados y puestos en cuarentena que dura exactamente 40 días, como medida de precaución en caso que desde la Luna hayan traído gérmenes desconocidos y patógenos que podrían desencadenar una pandemia.

  • Cumplida la cuarentena, los astronautas recorren en vehículo descubierto por las principales ciudades de Estados Unidos, y toda la población los aclama como lo que son: unos HEROES.



EN MEMORIA.

Este artículo es en memoria de:

Julio Verne, el gran escritor francés, creador de la novela científica, quien, en 1865, publicó su novela De la Tierra a la Luna y cinco años más tarde su novela Alrededor de la Luna, continuación de la primera.  En ellas Julio Verne relató, un siglo antes de que ocurriera en realidad, el viaje a la Luna de tres astronautas que fueron lanzados desde la Florida, y que luego retornaron sanos y salvos, en el Océano Pacífico.

Konstantin Tsiolkovski, gran físico teórico ruso, quien, en 1903, fue el primero en enunciar las leyes del movimiento de los cohetes espaciales, impulsados por combustibles líquidos, y que también ideó las estaciones espaciales.

Robert Goddard, gran físico experimental de la Universidad Clark, de Estados Unidos, quien fue el primero en hacer experimentos con pequeños cohetes.

La perrita Laika, pionera de los viajes espaciales tripulados, y mártir y héroe de la investigación espacial experimental.

Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la Tierra, Héroe de la Unión Soviética, quien, el 12 de abril de 1961, realizó el primer viaje en órbita alrededor de la Tierra en la nave espacial Vostok 1.

Virgil Grissom, Roger Chafee y Eduard White, los tres astronautas estadounidenses que murieron quemados el 27 de enero de 1967, en el interior de una cápsula Apolo, en una prueba de simulación.

Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, los tres Héroes del Apolo 11 y de la Humanidad.

En memoria de todos los demás héroes, heroínas y mártires, tanto humanos como animales, cuyos viajes contribuyeron para que la Humanidad alcanzara la Luna.




 Fuentes:

HBO. From the Earth to he Moon. (Documental DVD).
Uri, John. “50 Years Ago: The Journey to he Moon Begins”; 16.7.2019.  (En: NASA: https://www.nasa.gov/feature/50-years-ago-the-journey-to-the-moon-begins).
Uri, John. “50 Years Ago: One Small Step, one Giant Lep”; 19/7/2019. (En: https://www.nasa.gov/feature/50-years-ago-one-small-step-one-giant-leap).
Velasco, Elsa. “Día 1. Despegue a 110 pulsaciones por minuto”. En: La Vanguardia, 16/7/2019.
Wikipedia. “Apolo 11”; 27/1/2017.  (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Apolo_11).



Cajamarca, 20 de julio del 2019.
Wilder A. Sánchez Sánchez

A PROPÓSITO DE LA FUNDACIÓN DE CELENDÍN Y DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA DEL CABILDO

  Escribe:  Wilder A. Sánchez Sánchez   La Municipalidad Provincial de Celendín ha tomado la decisión de demoler el edificio en que func...